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INDICE DE LA VERSION EN
ESPAÑOL
INTRODUCCION:
PRIMARA PARTE: La Salvación
CAPITULO I - El Mensaje: El
Plan de Dios para la Salvación
CAPITULO II - La Vida Eterna
CAPITULO III - Disciplina y
Recompensas CAPITULO IV - El
Mensajero del Evangelio Su testimonio
CAPITULO V - Cómo Iniciar
y Concluir las Conversaciones
SEGUNDA PARTE: Temas De Discusión
CAPITULO VI - El Arrepentimiento
CAPITULO VII - La
Salvación del Señorío
CAPITULO VIII - La Fe sin las
Obras CAPITULO IX - El Bautismo
por Agua CAPITULO X -
Evolución
TERCERA PARTE: Las Religiones
CAPITULO XI - El Ateo y el
Agnóstico CAPITULO XII -
Los Judíos CAPITULO XIII -
Los Católicos Romanos
CAPITULO XIV - El Protestantismo
del Siglo Veinte CAPITULO XV -
Los Testigos de Jehová
CAPITULO XVI - Los Adventistas
del Séptimo Día
CAPITULO XVII - La Ciencia
Cristiana y la Escuela de la Unidad
CAPITULO XVIII - Los Mormones
CUARTA PARTE: Ayudas Para Testificar
CAPITULO XIX - Entendiendo las
Dos Naturalezas CAPITULO XX -
Entendiendo la Predestinación
CAPITULO XXI - Ayudas De Utilidad
CAPITULO XXII - Literatura: Lista
de Lecturas Recomendadas CAPITULO
XXIII - Ilustraciones Ilustradas
PRÓLOGO
Este libro le pone a su desposición
métodos prácticos, claros y efectivos para alcanzar de una
manera amorosa a personas para el Señor Jesucristo. Se le supleran
respuestas para preguntas difíciles formuladas por los ateístas,
agnósticos, religiones, y sectas y cómo detectar la verdad de la
falsa doctrina. Usted tendrá pruebas que la creación es una
realidad científica y que la teoría de la evolución es una
falsedad. Le suplerá el conocimiento para ofrecer confortamiento y
seguridad a los creyentes, de que ellos pueden ser salvos eternamente, y que
Dios nunca permitirá que ellos se pierdan. Este libro es dedicado a
todas esas personas que aman a otras personas, y que no decean que estas
acaben en el infierno.
Procura con diligencia presentarte á
Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza
bien la palabra de verdad. II Timoteo 2:15
El manual de Evangelismo
Personal es el fruto de muchas años de estudio, y efectiva y activa
evangelización por el Dr. A. Ray Stanford, fundador Christian Youth
Ranches, Grove Community Church y el Florida Bible College, Premiado
Distinguished Flying Cross y dos veces las medallas Flying Cross y Air Medal,
durante la segunda Guerra Mundial, como piloto.
Este libro fue escrito
con la ayuda de la Sra. Carol Streib y el Dr. Richard Seymour.
El autor
expresa su gratitud por revisar y corregir los manuscritos originales a la Sra.
Ann Patterson, la Sra. Connie Michell y el Sr. Marlon Blanco.
INTRODUCCION
EXISTE LA
URGENTE NECESIDAD DE QUE HOMBRES Y MUJERES CRISTIANOS SE DEDIQUEN A LA
IMPORTANTISIMA TAREA DE CONVERTIRSE EN ESPECIALISTAS EN GANAR ALMAS.
Manteniendo la Sencillez
Este
libro se ha escrito para guiar al Cristiano en su testimonio personal, para que
pueda presentar el plan de la salvación en forma clara y simple, de
manera que los perdidos puedan entenderlo. Para lograr sencillez en la
presentación del evangelio se requiere mucha concentración, mucho
esfuerzo y mucha práctica. El mensaje debe ser comunicado usando
palabras que la gente pueda entender.
Un médico no podría
comunicarse con la mayoría de sus pacientes mediante el uso de
terminología medica. Lo que el médico tenga que decir
quizás sea cierto, pero la mayoría de los pacientes no
comprendería el significado. En II Corintios 3:12, las Escrituras nos
dicen, Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha
franqueza, y en 1 Corintios 14:8, 9, Y si la trompeta diere sonido
incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así
también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible,
¿cómo se entenderá lo que decís? Porque
hablaréis al aire.
La comunicación se hace
con las palabras, y las mismas tienen que estar a nivel del entendimiento del
oyente. Cristo dijo, Apacienta mis ovejas, y no Apacienta mis
jirafas. A medida que nos
preparamos para alcanzar a las personas para el Señor, debemos pensar
constantemente de qué manera los perdidos oirán nuestras
palabras. Recuerde que la persona corriente no puede citar dos
versículos bíblicos de memoria. Sería una gran
injusticia para los perdidos, que hablemos usando términos
eclesiásticos que, aunque sean muy preciados para nosotros, no lleven el
significado apropiado a los que no son salvos... lo cual frustraría
totalmente nuestro propósito en testificarles.
Muchas personas confiesan que
antes de ser salvas, a pesar de que asistían a la iglesia con
regularidad y que escuchaban al predicador usar términos tales como
nacer otra vez, redención.
justificación, y propiciación, etc., no
entendían que Cristo ya había pagado el precio de todos sus
pecados en la cruz. Simplemente no comprendían el mensaje del evangelio.
Es un verdadero crimen impedir
que nuestros oyentes vengan al conocí, miento del Señor como
Salvador sólo porque sintamos deseos de exhibir nuestro abundante
vocabulario idiomático. Algunos podrán pensar que un
predicador no es educado porque no usa palabras que los oyentes no
pueden entender. Pasan por alto completamente el hecho de que para hacer que
algo sea comprensible se requiere mucha inteligencia, meditación,
o trabajo. A medida que Ud. se esfuerce por hacer que el mensaje sea claro,
descubrirá que la sencillez no es cosa simple... pero la
misma aumentará en mucho los frutos de su ministerio.
¿Por qué debemos testificar?
1. LA NECESIDAD:
Dios es real. El cielo es real. El infierno es real. La Biblia es la
Palabra de Dios y nos dice que todos aquellos que no hayan recibido a Cristo
Jesús como Salvador personal pasarán la eternidad en el infierno
separados de Dios, en tormento consciente (Lucas 16:23-26 y Juan
3:18).
El conocer el terrible
destino de los inconversos debiera motivar a cualquier creyente que tenga un
poco de compasión, a explicarles el plan de la salvación. Pablo
dijo, Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los
hombres (I1 Corintios 5:11). No entiendo cómo cualquier Cristiano,
que sabe realmente que irá al Cielo cuando muera, puede ser tan
egoísta como para privar a los perdidos de que se enteren de la mejor
noticia del mundo, cuando tan desesperadamente necesitan a Cristo como
Salvador. Es lo mismo que contemplar cómo se incendia un edificio y no
advertir a los desapercibidos ocupantes del gran peligro que ellos corren.
Pararse cerca del edificio y contemplar cómo se quema, dejando que sus
ocupantes mueran en las llamas, sería un pecado extremadamente grave.
En cierta ocasión, una
señora me dijo: Yo solía tener una verdadera carga por las
almas perdidas, pero he aprendido a no permitir que me moleste más, y
ahora simplemente no pienso más en ello. Esta persona es una
activa obrera en una iglesia y sus amigos Cristianos piensan bien de ella.
¿Cree Ud. que Dios piensa bien de ella?
Yo estoy convencido de que cuando
comparezcamos ante el Señor Jesucristo, cada Cristiano va a desear
que el tiempo retroceda, para comenzar a testificar como debería haberlo
hecho cuando estaba en. la tierra, porque recién entonces se dará
cuenta realmente de la necesidad que las almas tienen de Cristo como su
Salvador. Ahora es el momento de testificar. Después será
demasiado tarde.
2. EL MANDAMIENTO DIVINO: Dios le ha dado a cada
Cristiano una tarea, un mandamiento, una responsabilidad. Id por todo el
mundo y predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15). Usted puede
obedecer el manda-miento de Dios y también puede desobedecerlo.
Pero las ordenes que se le han dado siguen siendo que TESTIFIQUE.
Recuerde que testificar es un
mandamiento de Dios. No hace falta que nos sintamos guiados a testificar. Dios
se ocupa de guiar a un campo de servicio particular, a los que ya
están obedeciendo SU mandamiento. Debemos obedecer el mandamiento que
Dios nos da en las Escrituras: ¡ID! Cuando el semáforo
de tráfico tiene la luz verde encendida, para indicarnos que sigamos la
marcha, nosotros no detenemos el automóvil. . .
Te encarezco delante de
Dios y del Señor Jesucristo... QUE PREDIQUES LA PALABRA; que instes a
tiempo y fuera de tiempo. . . (II Timoteo 4:1,2). Pues si anuncio
el evangelio, no tengo por qué gloriarme; por-que mees impuesta
necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (I
Corintios 9:16). Consideremos el caso de un padre que le dice a su hijo
que vaya a cortar el césped, y el hijo le responde, No me siento
guiado a hacerlo... más bien, voy a mirar televisión... pero,
alabado sea tu nombre, padre mío, dime cuál es tu voluntad para
mí. Si mi hijo me dijera eso, yo le diría de nuevo,
¡Quiero que vayas a cortar el césped! Y si
después de esto, mi hijo aún no me obedeciera, yo podría
asegurarle que en muy poco tiempo él se convertiría en un
experto en cortar el césped.
Debemos comunicar el evangelio
cuando nos sentimos con deseos, y asimismo cuando no nos sentimos con muchos
deseos de hacerlo. Estamos en una batalla por las almas de los hombres. Los
soldados que están en el campo de batalla no pueden dejar de luchar
sólo porque no quieran hacerlo. Dios nos ha escogido como soldados para
EL. El mundo ya está lleno de opositores concientes. Y Dios
está buscando tropas leales para el frente de batalla soldados
que con sinceridad se entreguen de lleno para llevar a cabo la tarea que
tenemos por delante... con denuedo comunicando a otros las buenas nuevas de
salvación.
3. NUESTRO PRIVILEGIO: Dios podría haber
escogido ángeles para llevar el mensaje de salvación pero
no lo hizo. Dios le dio a cada Cristiano el privilegio y la responsabilidad de
ser el portador del evangelio. Sino que según fuimos probados por
Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para
agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones
(I Tesalonicenses 2:4). Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo
al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y NOS
ENCARGO A NOSOTROS la palabra de la reconciliación (II Corintios
5:19). Puesto que Dios nos ha
amado lo suficiente como para pagar por nuestros pecados y darnos la vida.
eterna, ciertamente no nos avergonzaremos del evangelio. Romanos 10:17 nos dice
que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios. La gente
se salva cuando oye el evangelio. Porque no me avergüenzo del
evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que
cree (Romanos 1:16).
Ningún Cristiano puede
alegar falta de habilidad para testificar, culpando a Dios por ello, porque las
últimas palabras de Cristo Jesús aquí en la tierra fueron
Porque recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda
Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).
Como Cristianos, nosotros tenemos ya el poder, pero a veces, aparentemente no
queremos hacer uso de dicho poder. No existe gozo más grande que el de
guiar una persona a Cristo Jesús. Esto es uno de los frutos que Dios
promete a los que le obedecen. Además de la tranquilidad mental que
viene de saber que estamos haciendo lo que nuestro Señor y Salvador nos
ha encomendado, Dios también promete recompensar más tarde al que
gana almas (ver Proverbios 11:30; Daniel 12:3; I Tesalonicenses 2:19).
***
Ningún libro que los hombres pudieran jamás escribir
podría despertar en Ud. el deseo de testificar. Sólo el gran amor
de Dios puede constreñirlo a que lo haga (II Corintios 5:14). La
salvación es voluntaria... Ud. tuvo que DECIDIR en aceptar a Cristo
corno su Salvador. El servicio también es voluntario
Usted debe
DECIDIR si es que la salvación de las almas vale la pena que Ud.
discipline su vida con el fin de ganarlas para el Señor.
Nuestra oración es... que
este Manual le proporcione la sugerencias concretas y prácticas que le
ayuden para que pronto sepa COMO testificar eficazmente.
En esto es glorificado mi Padre, en que
llevéis mucho fruto, y seáis así mis
discípulos (Juan 15:8). |